Estrés: las principales causas, cómo reconocerlo y remedios útiles

El estrés es una respuesta de nuestro cuerpo a diferentes situaciones, que pueden ser de diversa índole, por ejemplo social, cognitiva pero también emocional. Estos eventos desencadenantes son evaluados por nosotros como excesivos: nuestro cuerpo ya no es capaz de mantener el equilibrio y nos enfrentamos a una situación que, por tanto, se denomina estresante.

Debido a nuestro carácter y variedad emocional, un evento puede ser estresante para nosotros, ¡como para otros puede incluso representar un momento de relajación! Las causas pueden ser muchas y de diferente naturaleza.

Sin embargo, podemos describir los eventos que causan estrés en la mayoría de las personas; pueden ser ocasiones importantes, como el nacimiento de un hijo, la boda de un amigo cercano (o el nuestro), un título.

En definitiva, esos hechos particulares que ocurren en la vida de cada uno de nosotros y, normalmente, implican cambios y novedades que podrían amenazar nuestro equilibrio psicofísico, provocándonos estrés.

Esto nos hace entender cómo las causas del estrés no tienen por qué ser necesariamente negativas. Por otro lado, entre los principales motivos de estrés encontramos factores desagradables como el ritmo de vida intenso y agitado, quizás relacionado con el trabajo, situaciones peligrosas y eventos traumáticos, problemas de salud o personales, la muerte de un ser querido.

Los factores ambientales también son fundamentales en el desarrollo del estrés: basta pensar en nuestra reacción cuando nos encontramos en entornos excesivamente ruidosos y caóticos. El término estrés, hoy en día, se usa a menudo de manera inapropiada.

Pero, ¿cuáles son los síntomas del estrés y cómo reconocerlo?

Los síntomas del estrés no siempre son fácilmente reconocibles. Debido a la amplia lista de posibles reacciones en caso de situaciones estresantes, ciertamente no podemos indicarlas todas. Sin embargo, será útil intentar comprender los principales y los más obvios.

Los síntomas más tangibles en situaciones estresantes son los físicos: latidos cardíacos rápidos, cansancio general, sensación de fatiga, alteraciones del sueño, dolores musculares, sudoración en las manos, dolor de cabeza y pérdida de apetito.

En caso de estrés es posible tener problemas como diarrea y dolores de estómago.. Desde el punto de vista del comportamiento, el estrés se manifiesta a través de la confusión, una actitud crítica y aburrida hacia nuestro entorno, mal genio, dificultad para concentrarse y una tendencia a comer o beber alcohol compulsivamente.

Y no se detiene ahí: cuando estamos bajo estrés podemos llorar con frecuencia, enojarnos incluso por las razones más triviales y, a menudo, sentirnos infelices e indefensos, convencidos de que no podemos resolver las situaciones que nos enfrenta la vida cotidiana.

El estrés y los trastornos psicológicos a menudo van de la mano. Depresión, trastorno bipolar, ansiedad., el trastorno de estrés postraumático son solo algunos de los problemas psicológicos que están estrechamente relacionados con el estrés.

En situaciones de estrés, nuestro cuerpo reacciona aumentando la secreción de ciertas hormonas., para intentar restablecer un nuevo equilibrio interno. Se trata por tanto de una respuesta psicofísica beneficiosa que nos puede ayudar a superar diversos problemas, dándonos el empujón necesario para afrontarlos, ya sean inmediatos o prolongados en el tiempo.

Sin embargo, debido a las múltiples fuentes de estrés, la respuesta psicofísica puede ser excesiva y comprometer nuestro bienestar. Aprender a comprender los síntomas y causas de nuestro estrés es fundamental para encontrar los tratamientos más adecuados a nuestra situación.

¿Cómo combatir el estrés?

No hay necesidad de preocuparse, el estrés es un problema bastante común y si podemos rastrear sus motivaciones, también sabremos cómo superarlo. En primer lugar, permitamos momentos de relajación, momentos del día que se recortan solo para nosotros.

Una caminata de quince minutos podría ayudarnos a despejar la mente y relajar nuestro cuerpo, promoviendo la liberación de endorfinas. La actividad física y las actividades de relajación, como el yoga, de hecho, son luchadores válidos en la lucha contra el estrés.

Lo mismo va para los pasatiempos que amamos: dedicarnos a lo que nos gusta, por ejemplo escuchar música, nos aportará un agradable subidón de dopamina, sustancia que juega un papel fundamental en la sensación de bienestar y realización.

Ciertamente, una dieta correcta no debe subestimarse entre las curas más válidas contra el estrés: por ejemplo, comer un plátano o un alimento rico en potasio puede representar un remedio natural que, aunque pueda parecer trivial, ayuda a regular la presión arterial y recuperar energía.

No olvidemos la importancia de las relaciones interpersonales: rodeémonos de personas que nos aman, amamos cuando hay que amar, y dejemos de lado a quienes, con su presencia, nos provocan sólo situaciones estresantes.

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